Adepas. Las sonrisas que nos quisieron robar - El Periódicu
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Adepas. Las sonrisas que nos quisieron robar

Continúan viviendo en estado de alarma pero ya los podemos ver por las calles de Noreña con esa sonrisa que la pandemia les pretendía robar

 

Uno de los usuarios muestra uno de las decenas de apoyos recibidos durante el confinamiento | A. Fuente

El periodo de largo confinamiento, la alteración de las rutinas y la amenaza a la salud que supone el coronavirus es algo para lo que nadie estaba preparado y que nos puso a prueba a toda la población.

Las familias con discapacidad han sido y están siendo, probablemente, de las más perjudicadas por esta crisis: ya no solo por la mayor necesidad de apoyos durante el estado de alarma, sino también por los retrocesos experimentados por la cancelación drástica de muchas de las terapias.

Y esto bien lo saben en los centros de atención a personas con diversidad funcional intelectual como la asociación Adepas en Noreña, donde han convivido confinados varios educadores con un grupo de usuarios superando día a día todos los contratiempos que tuvieron que enfrentar. Han conseguido gestionar el exceso de energía, explicar la situación social correctamente o sostener el aprendizaje, con más necesidades aunque con menos recursos, y que continúan siendo algunos de sus retos diarios para unas personas que estaban muy acostumbradas a las muestras de cariño.

El hostelero Kuki Bobes de El Topo les obsequia con un almuerzo | A. Fuente

A día de hoy continúan viviendo un estado de alerta pero esta vez con salidas programadas por grupos, con extremas medidas de higiene y de contacto social; volviendo a su rutina de trabajo así como realizando sus terapias para recuperar el tiempo perdido con esa necesidad de querer estar rodeado de compañeros, educadores y terapeutas de apoyo.

A pesar de todo, ya los podemos ver por las calles de Noreña paseando por la orilla del río, tomando un café en las terrazas más espaciadas y a las horas menos concurridas o asistiendo a las proyecciones de cine organizadas por el ayuntamiento. Esperan por volver pronto a darse abrazos y siempre con esa sonrisa que tanto les caracterizaba y que la pandemia les pretendía robar.

Primeros paseos terapeúticos por Noreña | A. Fuente

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