La amante de Rembrant - El Periódicu
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La amante de Rembrant

Los libros sí, también sirven para rescatar: de la soledad, del aburrimiento, de la rutina, o incluso del cruel olvido de la historia como en este caso la escritora Simone Van Der Vlugt ha acertado a rescatar a la injustamente vilipendiada mujer que fue Geertje Dircx, sobre la que, hasta el año 1965 que fue cuando se abrieron al público los archivos notariales de la ciudad de Ámsterdam, siempre se había arrojado una pátina de mugre con la colaboración de expertos y biógrafos del héroe nacional que sigue siendo en los Países Bajos el pintor Rembrandt H. van Rijn.

Menos mal que a través de esta novela, el término amante, lejos de llevarnos a ese demonizado sinónimo de querida, nos retrata -nunca mejor dicho- a una mujer que amó de corazón a un hombre al que tenía idolatrado, a un ser egoísta que cuando cambió a Geertje por una mujer más joven, no contento con esto, tiró de influencias hasta encerrarla en una lúgubre Casa de Corrección para cumplir una desorbitada reclusión. En palabras de la autora, la vida de Geertje “constituye un ejemplo fascinante de la fuerza de la mujer en el siglo XVII”, y dicha autora nos invita a recorrer esa vida a través de una narración detallista sin caer en lo cargante, y realista sin caer en el melodrama.

Desde “El Periódicu”, lectoras y lectores, os animo a leer “La amante de Rembrandt”, os invito a viajar con la mente entre canales, pigmentos de pintura y pinceladas de historia para, en definitiva, eludir por unas horas esta nuestra dura realidad en la que todo gira en torno a enfermedad, vacunas y ruina; cada vez más ruina. Y más ahora que obligan a los bares a cerrar más temprano que la ventanilla de un Ministerio, aunque como dijo el gran Kafka: “Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros”, y el hielo pa los cacharros, incluso ahora que antes de las ocho ya haya que empezar a apurarlos en esos bares a los que un nuevo cierre seguro que les helaría hasta el alma.

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