Seda - El Periódicu
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Seda

“Esta no es una novela. Ni siquiera es un cuento. Esta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento”.

Una vez transcrito lo anterior, uno casi se queda sin palabras para plasmar cada una de las sensaciones, vividas en cada una de las páginas, de esta conmovedora, sorprendente y sutil obra del turinés Alessandro Baricco. Podría deciros que esta historia comienza con alguien a quien le divertía más revelar sin cobrar el secreto del oficio con el que se hizo rico, que el acumular más dinero; y eso ya es algo a destacar.

Podría seguir contando que a través de un recorrido de seda, Hervé Joncour, el protagonista de esta historia, viaja hasta el otro lado del mundo y conoce a una mujer que le mira incluso con los ojos cerrados; o contaros que Hervé construyó en su pueblo un jardín como nunca se había visto hasta entonces en aquellos contornos, o hablaros de una villa en la Riviera donde Hervé y su mujer Hélène vivieron la suerte de amarse.

Podría intentar relataros la carta más bella del mundo, palabra a palabra. Pero eso solo lo supo hacer Alessandro Baricco, y yo ni siquiera soy italiano -de hecho prefiero el pote a la pasta, y el fútbol ofensivo al catenaccio-. En definitiva, mis lectoras y lectores de “El Periódicu”, lo mejor que os puedo decir sin duda, es que leáis “Seda”.

Una reseña es tan solo una invitación, un susurro de un lector a otros lectores, un compartir solidario como aquel que reveló el secreto de su oficio. Ya me contaréis, cuando nos veamos en algún bar de Noreña, que poco a poco ya empiezan a revivir. Falta hace eso, volver a vivir, volver a trabajar, y a disfrutar; sobre todo la juventud. Esa juventud más sacrificada que nadie, tantos meses encerrada en la jaula de las restricciones. Así que no me los crucifiquéis, que ahora las cruces ya no se compran hechas. Dicen que hay que montarlas uno mismo mirando unas instrucciones escritas en sueco.

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